Reflexiones: Droga y responsabilidad
Reflexiones: Droga y
responsabilidad
El 26 de mayo de 1981 en un portaviones de la clase Minitz hubo un accidente
catastróficos de importancia, cuando se estrelló en la cubierta de vuelo un Grumman EA-6 Prowler matando a 14
tripulantes e hiriendo a 45 más, este accidente tuvo una relación indirecta por
el consumo de mariguana por parte de algunos involucrados responsables a bordo
del aeródromo flotante, aunque no fueron enjuiciados por ello, si hizo que a
partir de entonces se dictarán políticas en seguridad más fuertes, haciendo obligatorio que se
efectuaran rutinas de exámenes antidoping a la tripulación.
Este y muchos otros incidentes asociados al consumo de droga, son los
principales motivos o argumentos por el que, los que buscan a toda costa conservar
las sanciones a las drogas recreativas, se mantengan en pie de lucha para que estas
sigan existiendo.
En lo particular, y como ya he contado en otros textos (Reflexiones:
Entrenamiento destructivo y Reflexiones:
El opio del pueblo), crecí en este ambiente anti narcótico y soy de los que
piensa que las sustancias psicotrópicas es más el daño que hace que el bien a
la humanidad, pero como liberal que soy tengo claro que el mantener las drogas
prohibidas no hace mella alguna en el consumo, y más bien ha sido una gran tragedia
humanitaria la cantidad de muertes que se dan todos los años por esta guerra que
existe en casi todo el planeta. También es bien sabido que hay muchas naciones
que han empezado a despenalizar las drogas blandas con el objetivo de reducir esta
maldición, ya que son consciente de que es una pelea perdida.
La humanidad por muchos siglos ha consumido todo tipo de drogas y no fue
sino a principios del siglo XX que por políticas surgidas desde los comités más
conservadores en los Estados Unidos, con mentalidad de prohibir todo lo que la
interpretación particular de sus textos sagrados entendían, hicieron de hecho
que las drogas dejaran de ser de libre acceso, como había sido hasta entonces, dándole
oportunidades de negocios al mundo gansteril.
Hoy es
un hecho, y por más de 100 años de existencia de estas políticas, ha sido peor
el remedio que la enfermedad. Por ello es que lo más sensato es hacer llegar la
información de primera mano, como se ha intentado en muchas ocasiones, del
verdadero daño que deja la drogadicción, y sobre todo las secuelas que pueden heredar
la prole de aquellos que consumen estas drogas recreativas con frecuencia. Información
que no siempre se enteran, como por ejemplo que los hijos de los consumidores
suelen tener mayor incidencia a sufrir de epilepsia, entre otras patologías.
La información oportuna es la base fundamental para la disminución del
consumo, pero tener las ínfulas de superioridad moral y prohibir aquello que no
nos parece en detrimento a las libertades individuales, es totalmente
contraproducente para una sociedad libre.
He sido y sigo siendo consiente del daño de las drogas de todo tiempo en
la sociedad, pero, como dice Antonio Escohotado, “de la piel para dentro, es jurisdicción de cada cual”. Por ello
opino que cada quien sea responsable de sus decisiones sin culpar a tercero del
daño que se hace a sí mismo.
Lic. José Francisco Marcano S.
Ig: @jfranciscomarcano
Tw: @jfmarcano
Les invito a leer mi libro “7
Textos caraqueños” con introducción escrita por el Dr. Ítalo Tedesco

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