Reflexiones: Monedas

Reflexiones: Monedas

 

En mi artículo pasado, Reflexiones: Un antiguo dios, hablé un poco sobre la evolución del dinero, que en principio no fue una moneda sino más bien algunas mercancías prácticas de llevar y codiciadas por las mayorías de la zona geográfica donde esta tenía valor. Más allí les comenté que no fue hasta que los afroasiáticos se enamoraron del oro y la plata, cuando se comenzó a acuñar monedas.

Las primeras monedas propiamente de la historia las hizo acuñar el rey Aliates de Lidia, en Anatolia occidental (al sur del Mar Negro y nororiente del Mar Mediterráneo, hoy territorio de Turquía parte de Siria y vecinos de la zona) en el año 640 antes de nuestra era. Pero antes de esto había un precedente que era el Siclo de plata en el reino de Hammurabi (hoy territorio entre Irak, Kuwait e Irán), pero este consistía en una porción de plata con un peso aproximado de 8,33 gramos, más no era una moneda.

Cabe recalcar que en China usaban monedas de bronce más el oro y la plata que utilizaban para pagos era en forma de lingotes. Por su parte cuando Roma se constituyó en el imperio más importante de occidente, tal fue la credibilidad en la moneda de ellos que en territorios tan lejanos como en India, el Denario romano se usaba como moneda de circulación corriente (igual que en la actualidad con el dólar estadounidense y el euro, es sólo repetir la historia).

La influencia del nombre Denario fue tal que los califas musulmanes renombraron la moneda y crearon los dinares, hoy día vemos como algunos países de esa zona llaman a su moneda dinar que sólo la diferencia del país. Similar a lo que sucede con el nombre del dólar, tenemos no sólo la versión original estadounidense sino versiones como el canadiense, de Surinam, de Zimbabue, de Hong-Kong, siendo estos últimos de territorios bastantes alejados. 

Por supuesto esta realidad se ha repetido en todo momento en la historia y el hecho que muchos países de habla hispana llamen a sus monedas peso es por la evidente herencia de la conquista, o que exista el Franco Suizo por nombrar uno de tantos, demostrando así la tendencia a unificar criterios con respecto a la creación de una moneda.

Según muchos expertos económicos, afirman que en un periodo no mayor a 100 años, o menos, la humanidad tendrá a lo sumo unas 4 monedas en circulación por todo el orbe. Cuales sean, no lo podemos predecir, pero lo cierto es que la unificación de una sola moneda por región ayudaría a las mayorías no sólo a evitar una constante devaluación por parte de los politiqueros de turno en países pocos serios en lo económico, sino a que las inversiones a mediano y largo plazo se den de manera más segura, por supuesto en aquellos territorios donde el imperio de la ley existe.

Lic. José Francisco Marcano S.

Ig: @jfranciscomarcano

Tw: @jfmarcano

 

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