Reflexiones: Un antiguo dios
Cuando los humanos empezamos a organizarnos en asentamientos que
posteriormente se convirtieron en comunidades, una de sus primeras necesidades
fue intercambiar los bienes que se producían en exceso, en consecuencia lo
primero que ocurrió fue el trueque, pero este con el tiempo fue ineficiente
gracias a que en muchas ocasiones se requería algún producto o servicio donde
el proveedor no estaba dispuesto a recibir algún bien del que el solicitante
estaba ofreciendo. Gracias a esta problemática, las personas optaron por
utilizar algunas mercancías como dinero.
Es muy bien sabido que en la cultura azteca, así como muchas en otras partes del mundo, habían ciertos productos que se usaban como moneda, en el
caso de ellos estaban las semillas de cacao que eran fáciles de transportar y
en todas esas comunidades las aceptaban sin ningún reparo, para la misma época igual
sucedía con el cauri en algunas zonas de África.
Por ello el dinero no fue un gran descubrimiento tecnológico sino una
abstracción mental que al facilitar las compras y ventas, hizo que la economía
de las regiones que lo utilizaban creciera, creando así un sistema de confianza
mutua, esto fue así en todos los territorios donde el humano se fue desarrollando.
Con el tiempo al afroasiático enamorarse del oro y la plata, llevo a que en los
distintos reinos e imperios se acuñaran monedas con estos materiales. Así se logró
tener una medida de cambio más universalizada, esto hizo que se desarrollaran
regiones donde se especializaron en áreas como el aceite de oliva, el vino, la
cerámica, las pieles, entre muchos.
Al dinero convertirse en un bien altamente deseado por todos; sin importar
idioma, color o cultura, se granjeó a muchos como enemigo. Esto hizo por
ejemplo, que los representantes de las religiones monoteístas nacidas en las
zonas cercana de la media luna fértil generaran discursos que maldecían no sólo
al dinero sino todo lo involucrado a este, mas no dejaban de exigirlo como
diezmo para mantener las instituciones que ellos administraban. Esto llevo a
que muchos de los comerciantes salieran con las tablas en la cabeza y por ende
el progreso de las sociedades donde estaban, ya que todas quedaron bajo el
manto de las leyes de la fe y no las leyes del libre intercambio.
En detrimento a esta situación, mucha gente se le ocurrió seguir con la
tradicional forma del trueque, que en muchas ocasiones eran reguladas por el
caudillo de turno y supervisadas por sus acólitos, por supuesto esto generó el
desarrollo de los contrabandos y muchas negociaciones a escondidas de cualquier
funcionario o delator, estos últimos generalmente eran algún egoísta incapaz de
producir nada.
Así ha sido por centurias. Un día un megalómano (Rockstar de
generaciones de resentidos) se le ocurrió crear una nueva religión donde todos,
al igual que las monoteístas, éramos iguales y por ello todos teníamos que trabajar
según nuestras capacidades para recibir según nuestras necesidades, que en el
fondo se convirtió en: todos trabajarán lo menos posible y exigirán lo más que
se pueda. Por supuesto haciendo un señalamiento negativo para aquellos que
no piensan de esa forma y consideran al emprendimiento personal es una
herramienta fundamental para progresar.
La carga negativa que se le ha impreso al dinero, así como al
capitalismo que sería su máximo exponente, ha dado como consecuencia
estigmatizar a todas aquellas personas que se han dedicado, gracias a su creatividad,
iniciativas y constancia, al libre comercio y por ende acumular riqueza que se
traduce en tener dinero. La idea de aquellos que dicen odiar al dinero (pero
una buena parte de ellos suelen tener cuentas bancarias bastantes abultadas),
es destruir lo que se conoce como el primer orden universal, que fue el orden
económico, no por ende es el motivo que llevo a la creación de la primera escritura
parcial hace más de 5500 años por los sumerios, por la necesidad de llevar un
control contable de la cebada que usaban como moneda de cambio.
Lic. José Francisco Marcano S.
Ig: @jfranciscomarcano
Tw: @jfmarcano
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