Reflexiones: Carreras de caballos

 

Reflexiones: Carreras de caballos

 

Cuando yo era niño, en la década de los ochenta, algo que no faltaba a la vista eran la cantidad de centros hípicos que habían en todas partes, esta realidad la he visto toda mi vida en cualquier lugar del país, en todas las zonas de clase alta, media y barrios populares, jamás faltan los aficionados a las carreras de caballos.

En lo particular recuerdo frases de profesores que decían que en Venezuela el que más leía, leí periódico y el que más estudiaba, lo hacía con la Gaceta Hípica (revista especializada en el área), refiriéndose directamente al fanatismo existente en aquella época.

Ya en la temprana juventud me enteré del porqué tanto furor por un deporte como este, no sólo existía la tradición de carreras de caballos que venían desde épocas coloniales (acompañadas de las corridas de toros) y que eran de gran distracción en todos los pueblos, pero en Venezuela ésta también se combinaban con otras atracciones de caballos como el coleo que es más autóctono en el país. La verdad es que todo el bum que catapultó a las carreras de caballo fue la hecha por el hoy legendario purasangre Cañonero II, que de la noche a la mañana ganó el primero de mayo de 1971 el Kentucky Derby, he hizo con ello un estruendo tan fuerte que todos los venezolanos se volcaron a ver carreras de caballos, poco tiempo después en el mismo mes volvió a ganar el Preakness Stakes y la celebración en todo el país fue como si no existiese mañana, la gente enloqueció por el hipismo y hasta el que ni idea tenía de caballo, algo decía sobre el tema, por último llegaba la tercera de la corrida para la triple corona al mes siguiente, pero al llegar las carrera en el Belmont Stakes, el ejemplar llegó de cuarto lugar. Esto no hizo tanta mella en los fanáticos y el caballo al llegar nuevamente a Caracas su celebración fue fastuosa.

Pedro Baptista, dueño del caballo y empresarios que arriesgo su capital para lograr su sueño junto al entrenador del caballo Juan Arias y el Jinete Gustavo Avila, consiguieron traer no sólo esa alegría al país sino que arraigaron el hipismo en muchas personas que no tenían idea de qué se trataba. Esto se ha mantenido en el tiempo, aunque en los últimos años, gracias al sucialismo ha decaído por falta de inversiones apropiadas y mucha fanaticada han quedado con poco para apostar, pero aún se ven sus secuelas.

Particularmente no me llama la más mínima atención apostar dinero por una carrera, jamás me he puesto a estudiar cómo se analizan las carreras o cómo es eso de “a placé (2º lugar) o a show (3º lugar)” y sus formas de pago, pero la verdad es que ese evento hizo cambios socialmente interesantes en la colectividad. Sería maravilloso que cambios así sucedieran con los logros de ciudadanos como el Dr. Jacinto Convit, el Ing. Rafael Reif, o el mismo periodista y académico Carlos Rangel que dejaron obras escritas y han puesto el nombre de Venezuela en alto, por supuesto esto no se da gracias a que no sirve de circo y distracción como si son las carreras ecuestres, la lotería y las fiestas por cualquier motivo pasajero.  

Lic. José Francisco Marcano S.

Ig: @jfranciscomarcano

Tw: @jfmarcano

 

Les invito a leer mi libro “7 Textos caraqueños” con introducción escrita por el Dr. Ítalo Tedesco

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