Reflexiones: Dejar ir

 

Reflexiones: Dejar ir

 

Desde niños somos muy apegados a las cosas, quizás muchos recuerden algún juguete, alguna franela o pantalón y hasta algunos zapatos que siempre les gustó, y jamás quisieron perder. En mi caso recuerdo a unos Kickers que no quería me los botaran por viejos, y por lo liso de las suelas de esos zapatos me resbalé y perdí un diente como a los 8 años.

La verdad es que ese sentimiento de apego lo tenemos toda la vida, y cuando se trata de personas puede llegar a ser muy fuerte, no sólo con la madre, padre, abuelos, tíos o alguna persona muy cercana, sino en muchísimas ocasiones con respecto a personas de quien nos enamoramos o apegamos tanto que en el momento de tener que dejarla, el dolor es demasiado fuerte.

Tanto llega a ser así que nunca falta algún desilusionado que se quita la vida porque la novia lo dejó, personalmente conocí a uno que lo hizo con tan sólo 18 años. Por supuesto esto se debe a factores psicológicos que serían muy profundo de reflexionar en pocos párrafos.

Lo cierto es que uno en la vida aprende a que tiene que dejar ir las cosas, y las personas, por más dolorosa que sea la situación. Recuerdo de adolecente una frase, que alguien me dijo la mencionó Sting, cosa que no lo puedo asegurar, dice: “La mejor forma de demostrar amor, es dejándola ir”. En todo caso dejar ir no es sólo dejar de buscarla, es pasar la página y continuar.

Joan Manuel Serrat popularizó un poema de Antonio Machado (ambos izquierdistas hasta la coronilla) en una célebre canción con el mismo título Caminante, no hay camino, que en lo personal siempre me ha gustado por el mensaje de: …y al volver la vista atrás, se ve la senda que nunca se has de volver a pisar... Cosa que no siempre es así, pero da fuerza mental para seguir.

Dejar ir es una señal de madurez, y cuando uno aprende a hacerlo sin mucho miramiento se percata que la vida es sólo un instante y que no podemos estar perdiendo el tiempo en recuperar el agua derramada. No es nada fácil, sólo el tiempo nos enseña a hacerlo, pero si es muy importante aprenderlo si se quiere llega a adulto sin tener lastres que nos hundan en un pasado que no se puede cambiar. Mucha gente vive del pasado y esto es lo que no les permite evolucionar, más cuando esa historia se ve en una gran población esto no permite a las sociedades progresar.

Evidentemente la tarea es individual, pero si es de suma importancia saber contagiar a los demás, a quienes nos rodean o escuchan, de la importancia de dejar las cosas atrás e iniciar de nuevo sabiendo los errores cometidos, la figura del león que describe Nietzsche luego de descubrir toda la carga del camello que nos impone la cultura en la que nos desarrollamos, es sumamente útil para ser nuevamente un niño que aprende todos los días teniendo el saber de lo que lo perjudica como persona.

,Lic. José Francisco Marcano S.

Ig: @jfranciscomarcano

Tw: @jfmarcano

 

Les invito a leer mi libro “7 Textos caraqueños” con introducción escrita por el Dr. Ítalo Tedesco


Comentarios

  1. Ser nuevamente un niño que aprende todos los días teniendo el saber de lo que lo perjudica como persona. Me hizo recordar una frase de un padrino de la vida que mucho me enseñó: quisiera tener la edad de quince años pero con la sabiduría de mi abuelo de 80.
    La vida es una sucesión de instantes que vives, dónde tú, tienes las opciones de aferrarte o entender que todo equivale a un instante y nada es eterno.

    Saludos Marcano. Interesante artículo.

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    Respuestas
    1. Completamente de acuerdo con este planteamiento, lo mejor es vivir y dejar vivir a los demás, esperando sólo tener el respeto de nuestras libertades individuales, como meta principal.
      Gracias por comentar.
      Saludos

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  2. Excelente Francisco....así es, dejar ir...más fácil escribirlo que sentirlo..y más hacerlo...(algunos nos cuesta más), pero es uno de los Secretos de Vivir en el aquí y el ahora y Ser Feliz...

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