Reflexiones: Ser cara de tabla
En Venezuela desde hace un par de décadas para acá, más o menos, se le denomina
cara de tabla a aquellas personas que
de forma descarada hacen las cosas y luego se presentan como si no hubiese
pasado nada. Esto por supuesto ha tenido un contexto cultural, social y
económico, que muy bien ha fomentado el sucialismo, y sobre todo el radical que
hemos vivido desde el inicio del milenio.
Cara de tabla hemos tenido de todos los colores en el pequeño espectro político
izquierdista que son casi todos los partidos que tenemos en el país, y de lo que
los diferencia básicamente son los caudillos quienes los lideran.
Por ello vemos como un personaje que ha recibido 15 millones de dólares de
una empresa brasilera que cayó (por estar coludida en corrupción y tráfico de
influencia en toda Latinoamérica) en las manos de la justicia de ese país, hoy
día pasa a ser uno de los principales promotores de las “elecciones” que de
ante mano se sabe son adjudicaciones de cargos para mantener la fachada de una
nación libre y democrática. Por supuesto su intención es ser nuevamente
candidato presidencial para el 2024 porque es de los que busca mantener al
régimen con vida hasta allá.
Cara de tabla hemos visto en el secretario general del partido opositor más
longevo del país, y que sus familiares más cercanos se les han demostrado vínculos
directos con personeros del régimen, donde son parte de sociedades para mutuo beneficio.
Cara de tabla hemos visto en un gobierno interino donde se les han “extraviado”
miles de dólares de las empresas del Estado en territorio extranjero, y ningún medio
de los que se hacen llamar “de los más importantes y serios” (otros descarados
más).no dicen nada, al igual que los casos anteriores.
Cara de tabla ha tenido todo el chavismo desde la llegada del cuatrero de
Sabaneta, que según el pollo cantautor en España, comenta que semejante personaje
sólo ganó las primeras elecciones, de resto todas fueron trucadas, cosa que tenemos
más que claro las mayorías, pero que esta pseudo oposición progresista que
tenemos como contraparte del sucialismo del siglo XXI, hace caso omiso porque
son claramente parte del negocio de la esquilmación del Estado.
De parte de uno está si sigue cayendo en las mentiras de los descarados cara
de tabla que son la mayoría de la dirigencia progresista del país, que sólo han
demostrado su hambre por poder y dinero, y no el trabajo por el servicio
público, que es lo que se supone es el motivo por el que se meten a hacer
política.
Lic. José Francisco Marcano S.
Ig: @jfranciscomarcano
Tw: @jfmarcano
Les invito a leer mi libro “7
Textos caraqueños” con introducción escrita por el Dr. Ítalo Tedesco
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