Realidad inocultable

Realidad inocultable
En un país controlado por mafias donde el que tiene más fuerza bruta a disposición
controla su nicho de poder, no es de extrañar ver sucesos violentos
inocultables que demuestran las grandes diferencias que existen en los círculos
de poder en el Estado.
La violencia en la frontera entre Venezuela y Colombia ya tiene muchísimos
años, y esta ha hecho que sean miles los desplazados que se han generado debido
a las confrontaciones por territorio que ha llevado a convertir el lugar en
tierra de nadie, porque ninguno de los dos Estado ha tenido una presencia
efectiva. La población que allí habita ha estado acostumbrada a esa violencia
entre banda, como la que se vive en zonas marginadas en las grandes ciudades, por
la ineficiencia y corrupción que persiste en ambos países.
La tragedia vivida en las zonas donde las leyes actuales no son más que
letra muerta, no se diferencia en nada a lo que ha vivido la humanidad durante
miles de años, pero el gran problema acá es que en teoría el Estado tiene la
potestad de tener el monopolio de la violencia con el objetivo de proteger a la
ciudadanía. Al esto no ser así no es de extrañar como muchos terminan tomando
las armas y buscando hacer la justicia según su criterio, nada distinto a lo
que fue la realidad del siglo XIX y que bien ha sido llevada al cine en las películas
de vaqueros hechas en Hollywood ya hace algunas décadas atrás.
La corrupción, el control del Estado en manos de mafias, los organismos
del Estado sin una guía institucional que lleve al país a buen resguardo, es la
base fundamental por la que la violencia en manos de facinerosos está en todas
sus anchas y la que termina demostrando lo fallido que es el Estado venezolano
en la realidad. De haber sucedido esto en el siglo XIX ya estaríamos desmembrados
e invadidos por los países vecinos gracias al “desmadre” que tenemos, pero por
la existencia del derecho internacional que nos reconoce como nación, es que
esto no ha pasado, aunque ya el Esequibo está casi perdido.
Venezuela se ve en un gravísimo estado de destrucción interna donde los
actores principales de todos los bandos sólo han demostrado su codicia por el
poder, mas no han dado ninguna señal de tener una guía para llevar al país a
tener una estabilidad real. Quienes pagan los platos rotos es la ciudadanía y
mientras esta no se percate que en sus manos están la respuestas poniéndole un
parado a la situación, no saldremos de este infierno venezolano donde, cuando
hay un escándalo es porque tapa otro.
Lic. José Francisco Marcano S.
Ig: @jfranciscomarcano
Tw: @jfmarcano
Les invito a leer mi libro “7
Textos caraqueños” con introducción escrita por el Dr. Ítalo Tedesco
Buen día amigo Fransisco anarquia dónde tienes que regalarles lo que tienes para no pasar la rabia de que te quiten las cosas a total arbitrariedad dónde no puedes circular con un tanque en el techo de tu carro pero ellos si te lo pueden quitar y llevarselo por qué ellos nesesitan más agua en su casa que tú qué eres el dueño del tanque feliz día
ResponderEliminarEso es lo que conocemos como vandalismo oficial, cuando personal de seguridad del Estado utiliza la fuerza para amedrentar a los ciudadanos y robarles sus pertenencias, arguyendo a una ley inexistente. Ese es el motivo porque el ciudadano común debe preocuparse por conocer más sobre sus derechos y deberes para saber cómo actuar ante estos abusos de oficiales. Una tarea que todos tenemos pendiente como sociedad para poder salir de este estado de indefensión.
EliminarGracias por comentar.
Excelente artículo. A las mafias hay que enfrentarlas con armas. Las protestas ciudadanas portando banderas y gorras bajo el sol son una quimera. Sin cooperación internacional no hay desalojo posible de las mafias de nuestro territorio.
ResponderEliminarEsta gente no va a salir por votos, ya lo han demostrado. El detalle es que los socialistas que dicen ser opositores no les interesa eso así, saben que ellos también les sale su braga naranja, por todo lo que han colaborado con el régimen.
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