Amantes a la guerra
Amantes a la guerra
Históricamente quienes se han impuesto en el poder en las sociedades han
sido las clases guerreras, que a su vez hicieron las leyes a su medida en base a
la violencia física, esta realidad ha sido así durante miles de años y sólo ha
habido pocos periodos de paz en las comunidades donde se ha podido progresar.
Ejemplos sobran, desde el antiguo imperio egipcio, en todo su territorio
algunos comerciantes pudieron prosperar gracias a la paz en cierto territorio,
en el poderío griego fue igual y su mejor ejemplo fue la ciudad de Sibari que
llegó a tener los mejores productos en artesanía, herrería, vinos, entre muchos
otros. El impero romano no se quedó atrás, así podría enumerar las distintas
dinastías chinas, y en algunas regiones donde hoy está la India, indochina y
medio oriente.
Pero esto de comercio pacifico jamás fue la generalidad para todos los
pueblos, tanto en Eurasia, África y en la actual América, siempre hubo pueblos
que ejercían violencia para someter a otros, impidiendo así el libre comercio y
por ende el desarrollo de las sociedades.
Gracias a la paz atómica que vivimos desde 1945, sabemos que estamos en
el mayor período de paz que ha experimentado la humanidad en todo el planeta y
esto ha llevado a la interconexión entre territorios, naciones y pueblos que en
otros tiempos sólo se veían para matarse.
Hoy día podemos viajar, a través de una serie de conexiones ferroviarias
desde Santiago de Compostela, España o desde Lisboa, Portugal hasta Vladivostok
en el extremo oriente de Rusia, y en la actualidad se estudia la posibilidad de
hacer unos puentes para conectar a Jampón y así poder llegar a Tokio en tren.
Proyecto impensable hace sólo 100 años atrás cuando estos dos pueblos tenían
poco tiempo de haber guerreado por el territorio de Manchuria.
Sin duda gracias a esta paz a largo plazo ha sido el motivo que ha hecho
que la humanidad se percate que el Libre Comercio es la herramienta principal
para el progreso de la humanidad. Pero como nunca falta los guerreristas, no
dejamos de ver como aún persisten grupos que desean formar narrativas belicistas
por algún motivo, y por otra parte no faltan los perros de la guerra que ven
una oportunidad de negocio para tener una buena ganancia económica.
Lo más terrible de todo esto es que los guerreristas son los primeros en
disfrazarse de pacifistas, ambientalistas, progresistas y dan discursos de la
importancia de visión local que tienen todos los pueblos, porque en el fondo a
lo que apuestan es a las diferencias marcadas de los nacionalismos y
regionalismos que generan choques violentos dentro de poblaciones vecinas.
El gusto a la confrontación es algo muy natural que traemos en todo el
período evolutivo que hemos tenido desde antes de ser Sapiens, por lo menos 2
millones de años atrás, y que apenas en 75 años hemos tenido la oportunidad de
reflexionar para no seguir en ello, pero sin duda queda mucho por recorrer para
que este gen violento sea controlado y que nuestros enfrentamientos sólo los
mantengamos en discusiones verbales o escritas, porque dándole espacios a los
guerreristas, sólo nos quedará miseria, hambre, muerte, sangre, sudor y
lágrimas.
Lic. José Francisco Marcano S.
Ig: @jfranciscomarcano
Tw: @jfmarcano
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Textos caraqueños” con introducción escrita por el Dr. Ítalo Tedesco

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